lunes, 1 de septiembre de 2014

Humo

Humo delicioso , sabroso y renqueante.
Humo vacío que me llena el soplo amante
Como música ardes ardiente en mi garganta que ya es suplente,
Harpía del Charleston, viciosa de la Belle Epoque,
Sueñas con flores marinas y con miembros que evoquen
Cielos enormes y llamas desgarradoras que como un pene toquen
Tus vergüenzas y desgana, tu amanecer queriendo, tu roca, tu seno,
Tus farolas que encendidas  nos alumbran los pasos.
Ese amanecer por la tarde, esa sonrisa idéntica, esas lanzas que pueblan,
Sin quererlo, de neones tus ojos y de berrinches a los que aman.
Bestia inexacta que sueña con decirme que el suelo rayado
Tiene un toque amargo a lagarto que sin futuro ni pasado
Nubla los pasillos de nubes de arena y callos humeantes
que respiro y respiro y que es el humo sagrado, el de antes.

Querido viento que doblas poco a poco mi voluntad,
Querido muro postrado, negro y profundo cual altar,
No tumben mis sentidos con aromas a azahar
Ni el cemento rocoso que apoya sus hombros en mi terquedad.

miércoles, 27 de agosto de 2014

Carta a una que quise (II)

Hola. ¿Cómo estás? No me reconocerás, pero soy yo, él. Mi vida sin ti es lo que nos separa hoy. Pero yo te escribo a ti que sigues siendo la misma porque vives en un sitio oscuro de pastizales enormes, de selvas impenetrables, saltando de mundo en mundo, de recuerdo en olvido. Pastas a tus anchas junto a mí, junto a ese que era y que ya no seré.

Y por eso te escribo, para darte vida y alma, para acompañarme en la soledad de un recuerdo que solo vive en mi y para no olvidarme del que fui. No es amor, es ternura, es una palmadita en la espalda, son ánimos. Me gustaría decirte que lo estáis haciendo bien, que eso que construisteis, es bonito sin importar lo que pase, que valió la pena el esfuerzo y el dolor, que los kilómetros estuvieron bien acompañados, las miradas correspondidas, los amigos borrachos y alegres. No importa el futuro ni nunca importó, los medios justificaron el final, sé feliz y campa sin temor en mi memoria que el olvido ya no ciñe sus garras sobre ti.   

martes, 19 de agosto de 2014

Y sin embargo

Y sin embargo me sigue recordando esos años tiernos de cachapas, esos años invencibles en energía, de dulzura en la mirada. Éramos tal como somos, íntegros hemos pasado y lo que nos hizo queridos los unos a los otros, nos sigue pareciendo único. No te miento si te digo que tu cara es la misma que me miraba transparente, solo que ahora escuchas a Sabina y Serrat suena mejor con tu guitarra en mano. No debería contarlo, y sin embargo la luz sigue nítida y las rosas con sus espinas intactas. Esas espinas nos han pinchado alguna vez, pero suave nos han dejado un estela esmeralda en el alma y nos han presentado a Eros y nos hemos enamorado de Psique. Somos rocas perennes, ángeles que se cagan de la risa con el sonido de sus alas dobladas esparciendo en el cielo un poco de horchata. Éste era azul, las violetas moradas y del canto amargo no salgo sin una cerveza o dos. Porque sin lágrima no hay jolgorio, sin ánima no hay resaca y sin amigos no hay vida.
Algún día veremos el mundo desde otro sitio, con ron y limón nos sentaremos abrazados a ver pasar las cabras y a esas niñas que sin quererlo, nos traerán de nuevo a esa, nuestra vida.   

domingo, 3 de agosto de 2014

Tera

La ansiedad se refleja sobre el amarillo del camino hablándome despacio, así como me hablan a veces las cigarras y a veces los recuerdos. Esta ansiedad se manifiesta en mi como una nube de turbulencias en el aire, como un espejismo, como el agua dulce enfriando el mar. Las espigas altas y bizarras se tambalean en el tiempo angustioso formando en el paisaje milenario e infinito una capa de tierra malva que flota y vuela mi cabeza pérdida. Desprecio mezclado con la envidia inherente a los pasos humanos, colas flexibles que sobresalen entre los matorrales lamiéndose los labios y el sexo mientras me miran fijando sobre mis cuernos sus ojos puros. Y fumo uno tras otro, que remedio.

La rodilla caliente, violeta y perpetua. La levanto de vez en cuando, el sometimiento me hace daño pero atrapa, me guía, divino Dios que apalabraste mi vida, permíteme levantarme y dar un paseo sobre la tumba que crea distante la vida de bahareque y piedra. No te preocupes que el fin es siempre el mismo, la decisión es circunstancial y las palabras son tan complicadas como un ladrido, como un verso que maúlla y se pelea a las 4 de la mañana cual atrapasueños de turista. Y se escuchan de vez en cuando las notas del cigarrillo limpio fluyendo libre por los labios eruditos que luchan por hacerse escuchar y bordar así de poder y veneración la montaña de su ego. Pero se escuchan lejos, como un susurro en ese valle temible y verde, terrible, terrorífico. No te preocupes, lo escucharás, tarda, sabido es que el sonido viaja lento dejándonos el valioso tiempo de escuchar las imágenes en su lugar, tal y como son, vírgenes, únicas.   

lunes, 7 de julio de 2014

Fiesta Nera

Negra, espesa, irrespirable, gruesa era esta noche que de recuerdos se convirtió en mi noche. El sonido de madera de Chopos imitaba una guitarra portuguesa paseando por escenarios acompañando vida y carne desgarrada. Pica el calor como esa piel que un día te conté, esa piel de sapo que rasgaba al tacto y se te tiraba a la cara y revolcábase  violenta en ojos y labios, vivía para derrotar las caras bonitas que la besaban con devoción y asustadas huían a casinos Italianos.
Y yo en esa noche pensaba, pensaba viajar cual Matía Pascual y descubrir la vida de principios de siglo, investigar, como Pirandello, si queda vida en este suelo, si queda alguna verdad que importe. Me encenderé un cigarro tras otro porque así me enseñó mi padre. Y veré huir el humo junto con la niebla que esta noche parece eterna y tan bella, que incluso veo tu sonrisa y tus ojos, siento tus besos y no disgustan.

A lo lejos brilla la ciudad entre las nubes bajas escarchando las vistas y se escuchan las fiestas del pueblo. El toro ya está en la plaza, voy bajando.

martes, 24 de junio de 2014

La noche respira por mis narices el fresco del verano que nace, mis ojos viven viendo el alboroto que abarrota las calles alumbradas de Madrid. La princesa engulle coches y peatones que bajan hacia cervezas frías y cigarros en terrazas históricas, hacia las niñas con sus vestidos cortos y sus vasos todavía vacíos. Todo dirigido por el calor que llega para quedarse, todo eso es el verano que asoma en un país que lo necesita, en un país que sin él no existe, desaparece.

La vida muere y renace, todo se paraliza en las gotas que caen por su frente sudorosa y por esos labios que de cuando en cuando se remojan suavemente y tiran un beso y desaparece para siempre. El verano no quiere hablarte de futuro ni de pasado ni de hombres que por otras camas han pasado, te habla como abrazándote de las noches frescas bajo un cerezo y con unos ojos brillantes que hablan de amor y ternura, que habla como besando las cartas que deja cada mañana con su perfume bajo mi almohada. El verano te habla de ti y de mi respirando Azahar y Jazmín, en un jardín que podría ser de Salambó, de un amor que podría ser de Stendhal o Baudelaire, pero es solo tuyo y mío. La sensación del viento contra tu cara, de las carreteras secas y del humo de tu boca que vuela en el coche, tu mano tocando mi pierna marrón clara.  

jueves, 12 de junio de 2014

Te creo

Veo tu silueta y detrás, a lo lejos, una cruz enorme rodeada de un aura anaranjada gigante. Te distingo entera, te distingo ligera escapándote. Veo tus pezones que como flechas señalan tu camino, tus cejas que se diluyen en tus ojos dominantes y furiosos, tus ojos que son mi vida, que son mi arte y pasión. Mi única verdad es darte todo y mi único dominio los que marca tu piel blanca. Mi amuleto es tu lengua que se retuerce cuando la muerdo, es tu cadera fina que se agranda para que repose mi vida en ella.
El atardecer no acaba, tu desnudez lo mantiene en vela, tu historia le fascina y aguanta y aguanta, mientras las mareas se desbordan y mis ojos lloran. Siguen las sombras de tu pelo al viento marcando en el suelo nuestra rayuela, marcando en el suelo nuestros cuerpos juntados por el calor y el sudor, mojando el sendero por el que vinimos.

La angustia de perderte desaparece con el sol, el miedo de verte con aquel ya no es sino tu voz en mi oído susurrándome que nunca me dejarás. Y esta vez te creo y te creeré siempre.