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miércoles, 30 de noviembre de 2016

Psicópata

Los nervios y la tos, el humo saliendo de mi boca rancia que sólo le habla al espejo mágico. Era otra vez de día y de nuevo se oían las voces de los actores blasfemando sobre la vida, sobre el sudor que te cae en la frente cuando sientes el miedo que te recorre cada una de las venas que pueblan tu mundo. El sonido de la idiotez que te persigue, que intentas olvidar pero no puedes porque vuelve a volver en forma de tartamudeo y de sonrisas sonrojadas.

El otro día me sonreíste en la cama y no dormía aún, el otro día me diste miedo y estremecí mi cuerpo al son de tus caderas perras. Me recordaban años viejos, días de nieve  con música navideña. Y cuando camino por la calle me miran porque me siento vivo en esta fiesta de sexos muertos. Y ahora cuento que estoy enfadado, roto por dentro por putos bailarines que sólo ven el lado bueno de la vida. Pero el lado malo está aún más lleno del relleno de muebles baratos y por eso siempre nado en ese monte Alberche, al lado del río, aquel en que juré ahogarte. Otro día escuchaba música y me pediste que te diera por culo. Así que te di por culo. Luego siguió sonando la música como si no hubiésemos hecho nada. Al final es tan difícil enfadarse como encontrar en tus palabras aquellas hojas que me acariciaban al filo de una primavera en que caían marrones y podridas.

Y luego vino ese invento increíble que me robo el tiempo en que me desaparecía tras la estela de tus besos . Tras mucho buscarlo encontré en mi pequeña habitación del norte de Escocia una pequeña navaja suiza, un pequeño juguete que traspasaba mis manos sin esfuerzo, sin casi pensar en las horas que vuelan perdiéndose en aquella maraña de agujeros que fue tu piel oculta. Se me amontonan las cosas y sólo quiero perder la conciencia de nuevo, sea como sea, que corran los puños por mi cara ensangrentada, que recorra la droga eterna mis entrañas pluriempleadas. Que mi cerebro se olvide de tu locura porque sólo pensar en ella me dan ganas de amarte el resto de mi vida o de acabarla de una vez por todas.


Y para terminar mis divagaciones del día te cuento que me senté junto a las bambalinas de un teatro callejero y me dejé querer por un perro sucio. Después vino la sección de meteorología de la Universidad de Cambridge y se ahogaron las voces mientras el telón se cerraba. Y a todo esto yo estaba tirado, borracho, viendo pasar los que fueron mis amigos, las que fueron mis novias y sí, me sentí desplazado, pisoteado, ansioso, el pecho me apretaba, el aliento me faltaba. Sentía que podía romper cuellos con solo mirarlos y encima disfrutarlo. Otra historia bonita. 

domingo, 6 de noviembre de 2016

Mardou no es de nadie

Eran cuatro paredes, sólo cuatro aunque pareciesen miles, eran minutos aunque parecían pequeñas vidas sin visado, era un espacio cerrado que daba a la calle, desde abajo, como se mira al cielo, un espacio blanco en donde se vivía como nunca, donde la comida era deliciosa, los miedos inexistentes, éramos y nada más. Las sonrisas colmaban nuestros ojos y los transportaban a los sueños, los sueños nos acercaban al cielo y el cielo eras tú.

El sol brillaba afuera pero dentro hacía fresco, para arroparnos mejor. Despertaba con frío y yo ahogaba el frío en su piel, éramos enemigos porque ambos queríamos ser dueños de sus poros y gané yo durante un tiempo. Pero contra el frío poco hay que hacer y la hipotermia se acercaba vertiginosa. Es curioso como esos ojos acabaron pareciéndose a un glaciar hermoso e imponente, azul y transparente, olvidado por la mente, en el que entrar te lleva a la muerte.


Eran cuatro paredes pero la luz la poníamos nosotros. Los espejos eran el reflejo que brillaba desde las mañanas hasta las noches en que de un abrazo nuevo no huías a ninguna parte sino dormías, profundamente, porque los problemas son ajenos a Juande. Así se llamaba esa porción de paraíso, subterráneo, tan subterráneo que ni el mismo Kerouac habría dibujado mejores curvas en Mardou, esa negra bella, esa negra que quiero que sea mía. Pero al igual que para Keouac, Mardou no es de nadie. 

miércoles, 26 de octubre de 2016

Huyendo

Se sentía en el ambiente dos luces transparentes, se sentía el goteo de mis ojos al sol. Me voy en búsqueda de un rincón, me voy huyendo del frío invierno.

Pasó el ocaso entre las verdes moras, brillando sus escamas entre los pinchos, soplando viento entre sus ojos y los míos.

No has comido, lo he visto, tu mirada me habla de aquellos tiempos lisos, me habla de un futuro lejos de aquí, el verde viento me abrazó a ti. Me resbalé en el fango y cogí el candelabro, el de las siete velas, el de los establos. Aplaqué mi ira en un papel, en tus versos y en tu recuerdo, aplaqué mi vida contigo, mi amor no tiene fin.

Nuestro último beso ya nos lo hemos dado, que bien suena y que mal sienta. Los ocres ojos ya no tapan la neblina de las noches de cantina. Hoy de nuevo me voy, rió abajo, noche muerta.

El camino es largo entre las zarzas del Señor, no olvidemos comernos pues pronto desaparecerá el verano tieso, las luces que rugen tras las hojas marchitas.


Te robo las palabras que un día te di y me quedo la silueta de lo que ese día fuimos. Me baño ya en la fuente bendita hundiendo mis dientes en la piel que tirita, buenas noches señora ya dijo el gran poeta, buenas noches mi amada, se cerró ya la puerta.  

domingo, 28 de diciembre de 2014

Tus besos son como álamos inmersos en el mar de mi barba,
que cavan con cuidadoso amor las raíces en mis ojos.
Son cómo águilas que espantadas baten sus alas con estrepitosa fuerza,
 y de su viento me llega tu olor a Dios.
Son como los minutos que paso antes de levantarme,
sin ver pero tocando, tu silueta entre el calor.

Tus besos son las llamas del cielo ruidoso que margina mis miedos,
el ave fénix ahorcado por la pureza de sus plumas,
la tórtola  suicida que no tiene tus ojos,
la nota que falta en la canción para ella.

Son los minutos que siempre faltan en el calendario,
el instante en que se para y grita, aturdido, el mundo.  

Son tesoros, tus besos, tesoros inauditos, puros y únicos,
son la bondad de la Virgen y el pecado de tus carnes.
No cabría en mi vida dicha que por tus labios no pasase,
no cabría en mi vida dicha que sin tu nombre se guiase.

domingo, 14 de diciembre de 2014

Tus ojos en directo

Las ideas desaparecen en el huequito de la memoria que no tengo impresa en las retinas. Son un deseo de grandeza humilladas tras cajas y cajas de cigarros. Son cafés sobre mesas grasosas y de gusto agrio en una ciudad sucia y vieja. Y lo que el canto del profesor y su sirena decía entre rimas, no es más que la esperanza de ver coletear en la orilla, casi extinta, la cola enorme y brillante ahogando sus últimos suspiros. No fue Ulises el que amarrado logró escuchar, sino mis sueños que sin amarre avanzan moribundos hacia las rocas en que yacen, expectantes, con los dientes afilados, mis pecados.

Y me llama la nebulosa del cigarro casi filosófico, que intenta arrastrarme al abismo sin casi resistencia, perdiéndome en las ideas y viviendo el ajetreo diurno de las manchas en la piel y del chocolate sin cacao ni sexo. Me pregunto qué será de tus huesos y la respuesta llega como un puño en la nuca, Orfeo me responde sin piedad, me manda a la mierda con un ida y vuelta y a la vuelta me espera esperando que espere algo más. Y me derrito entre mi brazo y las cuerdas que sin tocarlas suenan. Me derrito de vergüenza por haber aguantado tanto, por desperdiciar mi locura con locos perdidos en la locura de otros y no en la suya. La incomprensión es el mayor regalo, el tartamudeo una muestra de alma perdida y de un rayo azul oscuro que todavía ciñe sus puntas hacia donde nos encontramos. Hábiles hemos de esquivar las diatribas que el dios del desengaño nos lanza desde su monte empinado y si nos alcanza, tener la humildad de aceptarla y venerarla para así, de una vez por todas, deshacernos de los colores de la verdad.  

sábado, 15 de noviembre de 2014

Algunas noches

Siento ya que la trampa se hizo grande, creciendo sin cesar pasó de vil amigo a corrosivo dolor que dejó en ruinas mi sonrisa, que de tanto recordar olvidó.
Y ya es parte de mi nube soleada el humo que sacaste una vez con forma de palabras, ya es parte de mi la nostalgia de un árbol y su césped mojado. Lo que un día fue nunca será, me dijeron aturdidos, lo que un día fue una mancha de café hoy es tu aroma rociado por mis dedos tabaqueros. El ancho de banda es demasiado estrecho para que pasen mis sueños a través. Veo figuras perfectas avaladas por ojos borrachos y oigo tu voz en Do menor porque él son grave del aullido perenne de las horas desaparece al aplicar tus ojos la dureza de su alma.
Recuerdo perfecto el día en que las escaleras se cruzaron con un muro cabizbajo dándome razones para soñar, y luego, en el calor de una manta beige, oculté mi miedo en excusas que me acompañaron demasiado.
Atados bajo la luna nuestros labios se besaron, alumbrando tus ojos verdes que guiaron mis pasos hasta el mar, donde la arena los hizo perpetuarse en el tiempo, donde los peligros me aguardaban lejos de ti y donde sólo, me arrepentí y me quemó por dentro.

Y escuchando una sevillana lloré la noche entera y me desperté en tu pecho dormido, que no latía, que no respiraba sobre mí.     

lunes, 1 de septiembre de 2014

Humo

Humo delicioso , sabroso y renqueante.
Humo vacío que me llena el soplo amante
Como música ardes ardiente en mi garganta que ya es suplente,
Harpía del Charleston, viciosa de la Belle Epoque,
Sueñas con flores marinas y con miembros que evoquen
Cielos enormes y llamas desgarradoras que como un pene toquen
Tus vergüenzas y desgana, tu amanecer queriendo, tu roca, tu seno,
Tus farolas que encendidas  nos alumbran los pasos.
Ese amanecer por la tarde, esa sonrisa idéntica, esas lanzas que pueblan,
Sin quererlo, de neones tus ojos y de berrinches a los que aman.
Bestia inexacta que sueña con decirme que el suelo rayado
Tiene un toque amargo a lagarto que sin futuro ni pasado
Nubla los pasillos de nubes de arena y callos humeantes
que respiro y respiro y que es el humo sagrado, el de antes.

Querido viento que doblas poco a poco mi voluntad,
Querido muro postrado, negro y profundo cual altar,
No tumben mis sentidos con aromas a azahar
Ni el cemento rocoso que apoya sus hombros en mi terquedad.

domingo, 7 de julio de 2013

“Nos sobran los motivos” del Maestro Sabina

Este adiós no maquilla un hasta luego,
 Este nunca no esconde un ojala,
Estas cenizas no juegan con fuego,
Este ciego no mira para atrás,
Este notario firma lo que escribo,
 Esta letra no la protestaré.
Ahórrate el acuso de recibo, estas vísperas son las de después.
A este ruido, tan huérfano de padre, no voy a permitirle que taladre un corazón podrido de latir,
Este pez ya no muere por tu boca,
 Este loco se va con otra loca,
Estos ojos, no lloran más por ti…


jueves, 2 de mayo de 2013

20.

Y dice la lluvia que te echo de menos, cuando cierras los ojos y por ende desapareces ante los míos, dice la niebla que no te veo, pero no es niebla sino mis retinas empañadas de no verte, y me dicen los astros poderosos que eres para mí, pero solo la arena bajo mis pies siente el miedo de perderte. Me lo recuerda suave. Habla el humo de mi boca, con su voz atragantada, con el rocío de tus orejas, hablan mis pestañas con las puntas de tu pelo infinito y tus uñas acarician mi pecho en llamas recitando mi futuro como Apolo travestido de pitonisa, aclarándome que yo también quiero que estés aquí durmiendo las mil y una noches que nos separan de la muerte. El viento desgarra mi piel seca y la posa sobre el ocaso infinito de un atardecer a tu lado. Los excesos nos acercan, la lluvia nos acaricia, tu piel me acuna y los rayos del sol me recuerdan que eres mía solo las mañanas que alumbra la ventana con la lumbre de primavera.  

miércoles, 19 de diciembre de 2012

9. Un sueño

A veces sueño contigo y estamos solos y así tus brazos como guirnaldas me abrazan.
A veces sueño contigo y me despierto y no me acuerdo si te quería en el sueño
o te odiaba despierto.
A veces mis lágrimas se estancan y corre el polen a mis ojos
que enrojecidos explotan al caer el día, como en sueños.
No son paredes sino telas las que separan el ruido de tus bostezos
de mis nuevas noches,
las  que parecen viejas amigas dando por muerto un puñal mal dado,
un diente de oro brillando allá a lo lejos donde linchar es esa sonrisita rubia
que corre.
A veces no sueño nada y me despierto queriendo darte un beso,
será la bilirrubina, el aburrimiento
o es que tu piel es la seda de mis labios y la pantomima de mi noche.

miércoles, 7 de noviembre de 2012

¿3?


Puedo decir sin temor a equivocarme que aunque me siga doliendo ver amanecer sin ti, escuchar los pajaritos madrugadores, cabrones, sin ti, no ver tu cara, no abrazar más que almohadones gigantes, que aunque me duela imaginarte haciéndole rizos en el pecho a otro, imaginarme solo de aquí a la guerra, aunque me duelan las mariposas y otras osas, creo poder recobrar mi vida, apilar pasito a pasito un montón de historias que contarte para la próxima, puedo escribir de nuevo sobre esa que sesea y me vuelve loco, puedo mirar unos ojos sin el miedo a verte a ti esos 19 días y 500 noches. Puede ser esta la noche 500, o no, puede que sea la 400, pero con eso me vale para seguir sin tanto vino ni tanta mierda. Y hoy hago mi cama tiesa y recojo los cuatro trapos de esta casa fría que no es mía, oculto mis errores y los limpio por fin, de la tinta de ese recuerdo borro a la cenicienta que pierde el tiempo, guardo los cartones, descansan mis pulmones.
Muchas noches quedan por venir, muchas de esas que ya había olvidado, en las que Fausto predominaba y Aureliano me arropaba con la luz encendida, adelantándose a ti con estos cartones sin historia. Noches que permitan seguir creciendo a un cuerpo demasiado magullado, a un alma que empieza a asomar y a pedir la atención de los comensales con la copa en alto, a agrandar el boquete entre mi garganta y tanto whisky doble, triple…   
Me vi sonreír al quedar atrapado entre dos miradas, sin poder escapar, aluciné al ver como ella miraba hacia mí con ternura ridícula, con tempura en los ojos pero mirando a otro, y a ese otro creyendo que al fin alguna le hacía caso y que sus problemas con el papel higiénico eran cosa del pasado. Puede que sea el aburrimiento, pero nunca pensé que podría llegar a robar un pedacito de amor ajeno para alegrar, concientemente, el resto de mi jornada. Así seremos los jornaleros rocosos que en vez de ir a la guerra o pedir en la calle, nos disfrazamos de persona y remamos hasta nuestros amigos para darles algo que leer, algo que hacer.

viernes, 28 de septiembre de 2012


Insisto al ver a lo lejos esas manitas que trepan sobre una garrafa de vino y aprietan intensamente, beben, se llenan de rojo las manos, se llena de olor la vida, tu mirada llega a mí como mis dedos a estas letras que simulan un piano. Tu sonrisa disfrazada en cada gesto, pestañeo, bostezo. La luz brilla en tu blanco, le das sentido en tus ojos. Atrapas el ruido de la lluvia en un viaje largo que es el olvido, en el chispear sobre una flor que muriendo rocía el cielo en la tierra, en tus manos que se posan en mi oído y así, dos segundos, no oigo el palomar de mis pensamientos alejándome aún más de la distancia que te separa.

 Pero implacable siento el miedo de no tenerte más nunca, el miedo de temerte, a una noche que me besa con el filo de una navaja, me amenaza con besos, con suspiros reposando junto a mí. Reescribir una historia una y otra vez, inventándome libertad, inventando rojeces en las piernas sobrevolando lenguas felices y una lámpara que nunca se apaga.

Se suelta el amarre que abraza la loca boca que aúlla espantando sus penas. Son las venas de canciones que hablan, como no, de ti separando aguas  con fineza, levantando la humareda de raíces aplastadas que no existieron, para cuando el cielo toque al fin el suelo, se levante ese rey muerto de no tenerte, como dice aquel.

domingo, 26 de agosto de 2012

Poc a poc aprendió


Cuando el pelo rodea temeroso el desierto y el oso parte caminando, como abrazando, cuando el color de la playa se disimula con las dunas, ahí, en ese momento, existió el cercano presentimiento a la felicidad, con tus ojos predispuestos a un beso, mis dedos fumando cuando el antojo lo requería y la confianza regalándome la foto desde arriba. Abrió la caja de música verde por fuera, verde por dentro, tabaco, papel y las ganas de desaparecer tras el viento que acostaba la arena sobre sus píes. Debía llenar el vacío de no poder hablar cuando quería, merecía narrar las mareas, el tiempo y las nubes al mundo entero que con atención acallaría y alabaría su hermoso acento parlanchín, la Alhambra y su puta madre. 
Mirando al cielo, el roer del cono sonaba distinto, los pulmones ya arrugados atrapaban mosquitos en sus telarañas, Dios miraba para abajo, curioso, y tus ojos se ponían viscos asombrados, inestables. Fue un segundo, no más, se miró en el reflejo de un grano verdoso, resto de botella, basura artística, y vio oscura la sonrisa que como El Bosco se pintaba insolente, desfilando las manchas de nicotina sobre esqueletos vivientes. La arena subía por su pierna, estaban ya nevados sus pelos. 
Miraba al mar con el rumor de la lamparita a su lado, la pequeña música del escape de gas susurrando, proporcionándole calor y la porción de luz para cada papel, lechuga y tabaco. La luna apuntaba con su dedo al rincón solitario, donde estaba él, que se había quedado solo, él, que acompañado estaba y que de pronto, como la nada, repentina y cruel, se quedó solo, él, que vivió ese día con sobredosis de cariño, de pasión, de belleza... Aprendió a respirar, poco a poco, atragantándose con el yodo del mar. Luego, con los ojos llorosos, se arriesgó a mirararlo como la primera vez, con sorpresa, como Marianela siendo descubierta fea. Aprendió a sentir la arena fresca y sus suaves caricias como un beso que conserva calor eterno. Sintió su cuerpo ser y nada más, sintió la emoción de la novicia expulsada. Aceptó la soledad a regañadientes, pero la aceptó. La arena lo arropaba ya en la noche fresca. 

domingo, 19 de agosto de 2012

Lo siento, maravillosa eres.

Eres, fuiste y seras siempre maravillosa, le dije a la piedra atascada en mi guitarra y que la hacía chirriar molestamente. Era esa piedrita, tan minúscula que ni se veía, la que componía incesantemente las más bellas melodías, la que dominaba la estepa marchita coloreando de oro sus ojos descompuestos, oscuros. Sobrevolaba la temible sombra de un recuerdo que lo echase todo a perder como siempre, que cayese de nuevo en un oasis de flores que como sus ojos lo mirasen, me mirasen, con la tristeza de ser su puro y único pasado, el común acuerdo de odiarse en uno de los cajones insalvables de su habitación.
Su paso por el tiempo era una humilde balanza que pesaba su alma junto a un mojón, su sonrisa con las migajas pisoteadas del futuro prometedor que pese a todo, nunca fue ni existió. Y si por lágrimas se midiese o por indiferencia se pesase, uno u otra ganarían de goleada. Y si son frases mal hechas, no importa un carajo por que ni tu las leerás ni yo las siento realmente, son solo mis ojos achinados oliendo hacia otro lado.

lunes, 6 de agosto de 2012


El problema no es salir sin pillar, no es que te fume una gorda valiendo poco más, no es siquiera que un argentino se la "foche" en tu cara, el problema es no borrarla de mi mente un segundo, es llorar mis penas con una canción, es rugir o montar lágrimas con demasiado alcohol y cigarros y como dices tu, un buen porro para desahogar, olvidar… el problema es no tenerte de nuevo en mis brazos, es no volver a verte, soñar con tus besos siendo los últimos que recibiré, no imaginar tan solo la que pueda con una sonrisa borrar tus dientes hermosos, tu nariz doblada, tus kilitos que son el aliciente a quererte, tu inconsciencia, tu falta de amor que me mata mañana y noche, tu eres el problema de mis ojos, de mi boca y de mi alma que sigue derramando lágrimas estúpidas y poco llevaderas…
Llévame a casa y con un abrazo zanjamos esto. Ja! Que sencillo sería no soñar con una mirada melodiosa, una lengua juguetona, una palabra bonita… siento no haber valido la pena, pero te juro que lo superaré y algún día te reirás de mi infantilismo, de mi falta de carisma y rogarás a los santos más benévolos que vigilen mi alma enferma al borde de un barranco, de un apartamento…
En medio de gemidos te escribo porque eres la única, eres la diosa que bajó a la tierra para enseñarme que la muerte existe en vida, que el no tenerte es rodar sin camino ni destino… te quiero y no se por qué, te adoro sin razón y mis ojos te esperarán siempre para saber si es verdad, si nuestra historia será alguna vez contada. Hasta entonces, cigarro en mano, seguiré sufriendo calladito, pero bien bonito. 

domingo, 29 de julio de 2012

Esas manos


Fui tocado por manos enormes, manos desmembradas al sol,
Fui tocado por dientes afilados en las puntas de los dedos,
Manos que resbalaban sobre mi frente inclinada,
Manos que aprietan rugiendo y expulsando la emoción en su dureza,
Manos que me guiaron, colocándose hacia allá arriba,
Suaves trocitos de cielo que alguna vez con alguna palabra me animó,
Insolentes que sobrevolaron con rapidez mi órbita y acabaron como un balazo en mi cara,
Amigas en mis hombros, putas en mi culo, sudorosas en mis labios,
Hambrientas en mi boca, tristes secándome las lágrimas, oliendo a atún y cigarro,
Felices sujetándome el sillín de la bicicleta y viéndome partir con viento y orgullo.
Pero solo las tuyas me tocan el pelo y me duermen, la cara y me revive, solo las tuyas me llevaron de arriba abajo, por montañas y arroyos, calles desérticas y avenidas soleadas por puro verano y frías de puro hielo, me dieron las medicinas siendo placebo ante tu brujería, que me acunaron, me acariciaron cada mañana y lo harán hasta el final de los días, solo esas serán dueñas eternas de mis lágrimas, dictadoras del sentir, serán la deuda a seguir.  
Solo ellas me dieron vida y hoy teñidas de maravilloso conocimiento me adormecen entre sus brazos con la fuerza que solo ellas tienen, me cantan una nana para olvidar esos ojos que no son manos y que dejaron de ser míos y esquivan el dolor manteniéndome en la más hermosa de las vidas.

jueves, 19 de julio de 2012


Entender al poeta que llorando palabras, pedía a dios muerte indolora para olvidar así el tedioso recuerdo de sus ojos de legañas y vicios, entender que llorar de amor no es sino el principio del más duro final que tus hombros puedan aguantar, entender las voces roncas que de muertas suenan a amor, cuando entenderte a ti o a ella parecía sencillo y resulta es el arar del campo abierto de mis sueños. Entender que es una mierda, entender el olor solitario de esas noches que de sexo se metamorfoseaban en años, es el simple recuerdo de haberte tenido. Las palabras no queman en mi boca porque tu saliva sigue intacta zigzagueando entre mi lengua. Y cuando por fin las horas marcaron el momento de amarte, entonces la hora desapareció y se convirtió en la más remota y dolorida flor que alguna vez creció del rojo atardecer que son tus mejillas y sus estrellas en verano. Siento cada uno de los momentos que sin existir, cabían enteritos en tu cabeza enamorada, al igual que siento la brisa trayéndome mosquitos moribundos hasta dejarlos caer en mi mesa acostumbrada a ti.

domingo, 8 de julio de 2012

Gran Noche

Los ojos irracionales cerrados por el peso de la agresiva maniobra de extinción, motiva con cada paso una conversación, las bocas chorreantes de la saliva sobrante, de ríos formados ante nuestros ojos en camisolas de baño traspuestas a noches borrachas. Presión en el pecho que florece cuando la razón nos evita, tintados los dientes de farolas con cafeína, cocaína y si apuras, restos de bebés que se multiplican odiosos en nuestros sueños. Surge la dialéctica en un debate inútil que vamos a intentar llevar a una sangrienta guerra de adjetivación barata con Ares paseando sobre el cielo azul oscuro de la noche clarificada por la indiferencia. No son más que voces chillonas aplicando nuestros conocimientos, caros y amargos recuerdos que de vez en cuando exigen el protagonismo que una supuesta madurez les ha robado. Aplicación macabra de la palabra felicidad, rubor imbécil que aparece con tu sonrisa calcinada de tanto fuego que sale y entra. Simplemente noches arraigadas en pedantes culturas desaparecidas en esta gran masa uniforme que forma por gracia de Dios y el Espíritu Santo la vida mortal, pues la suya trascendió hace por lo menos 22 años.
Una risa inflamada, consejos de que todo va mal, advertencias claras que no son tomadas en serio, tenía que pasar y pasó en una nube de increíble realismo que hasta el más pedante de los conocedores de mierdas hubiese llorado de alegría al ver su cara reventada contra el suelo del solo cansancio de escucharte otra ronda más. Chupitos de argumentación en dosis tan reducidas que la camarera se ríe de uno, trozos de madera flotando por el Sena y que cada mil años, resulta, es un pez enorme, hinchado por el calor veraniego, pudriéndose ante los ojos divertidos de las masas sobre actuadas de la capital de la arena en el zapato. Pero bueno de que sirve derramar la figura sobre cartas aburridas, soplar la botella de Gin sobre la bañera en la que solo estás tu y no te provoca más que otro hematoma. De que sirve llorar las noches si mi llanto es risa en tus sueños, si nuestra realidad no existe ni existirá, de que me sirve mentirle a todo mundo.
Simplemente, para acercarme un poquito más a ti que esperas y esperas cada vez más impaciente...

domingo, 1 de julio de 2012

Ya


Un último cigarrillo raspa nuestra noche rallada de estrellas y oculta el sabor de la derrota, del desamor, quizás melancolía. El haber perdido la batalla del ego, habiéndola ganado por goleada, permitir al rival, tan amado, que se lleve la impresión de superioridad, que me crea caído cuando aplastarla fue todo lo que hice… El humo habla pero oculta más, los tragos son amargos, las despedidas son solo el bendito principio, el anhelado, la página que aunque no nueva, si necesaria. Pasan los años y no son pronto, la realidad a veces se hace esperar y entre nota y nota pequeñas ratas escalan por tu pierna mordisqueando esos pelos de idiota, dando a la imaginación la sola libertad, que flota y flota.
No hay segundo ganado, la realidad pisotea la masa inerte que se refugia y penetra legamente en las almas despiadadas. Los rostros con hambre que se creen infelices, los rostros rebosantes de grasas que se juran felices consumiendo así la mayor de las farsas, la pequeña mitad de la naranja que se secó con esos ojos paralizados, secos a su vez del viento helado que fue su aliento. Vuela lejos hasta los picos helados, no lloraré ni una injusta más y no por mal perder, sino por haberte dejado ganar. Hoy será el adiós que sin ser dulce, no es amargo, hoy raspa menos aunque hay más y los soles salen por donde ayer se ocultaron. 

viernes, 13 de abril de 2012


Estoy exhausto, me tiemblan las piernas, no pienso y cuando lo hago me pesa el vivir buscando olvidar, no dormir, reprimir horrendos sentimientos que no bastan para mi… El aire vegetal corre en bocanadas hinchadas por las corrientes de mi cuerpo. El temblor pobre agotando la vida esquelética de las vistas hinchadas de calor y tiempo, el paseo nupcial del humo apalabrando el coste del gas este mes, de si habrá luz o simplemente se dejará caer otra más de buena historia. Y si volando me choco con una clavo afilado y levantándome veo mi cuerpo bañado por lava roja, veré el alma profunda del mundo de abajo, el aire nauseabundo de las inmundicias paganas en días de poca fe.
El oleo bárbaro que riega la tierra seca del sur, los profanos ronquidos de la droga y el vicio  que son el pegamento destructor de estas ventanas, el pudor de dejarte tirada como mártir, como perra. Tambaleando palabras que una vez, en boca de otro, significaron algo. Serpenteando el dolor con cualquier antídoto, olvidando que ya no hablas, que nada significa lo mismo, que la bañera hoy se llena, sola, con lágrimas inútiles que no podían caer más bajo…